
La Generación Distribuida es una de las alternativas más efectivas para que los usuarios reduzcan su factura de electricidad e, incluso, lleguen a cubrirla por completo. Este mecanismo consiste en producir energía propia —principalmente a través de paneles solares— y aprovechar los excedentes inyectándolos a la red de distribución, lo que representa un ahorro económico y un aporte al cuidado del medio ambiente.
Bolivia asumió este compromiso en el marco del Acuerdo de París, con la presentación de la segunda actualización de sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC 2.0) en abril de 2022. Dentro de la Meta 2, el país prevé que para 2030 los usuarios produzcan aproximadamente 76,9 GWh de energía eléctrica, contribuyendo así a la reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en los sectores de electricidad, industria y transporte.
Para viabilizar este proceso, el Decreto 4477, promulgado en marzo de 2021, estableció el marco regulatorio de la Generación Distribuida. Posteriormente, en junio de 2024, el Decreto 5167 amplió y mejoró los beneficios para incentivar la participación de más usuarios, con cinco objetivos principales: reducir facturas eléctricas, aportar a ciudades más limpias, disminuir el consumo de combustibles fósiles, cumplir los compromisos internacionales de cambio climático y generar empleos en el marco de la transición energética.
Los beneficios del D.S. 5167 incluyen:
– Medición neta: permite al usuario compensar directamente su consumo con la energía generada.
– Ampliación de la potencia instalada: de 350 kW a 500 kW.
– Modalidad de “autoproductor con generación distribuida”: habilita la inyección y retiro remoto de electricidad, con un límite de hasta 2.000 kW para industrias, transporte masivo y empresas de servicios básicos.
– Extensión del almacenamiento de excedentes: de 12 a 24 meses, lo que facilita aprovechar mejor la energía generada en épocas de mayor radiación solar.
En términos prácticos, la Generación Distribuida funciona como un esquema de autogeneración limpia: los usuarios instalan paneles solares u otras tecnologías renovables, utilizan la energía para cubrir su consumo y envían el excedente a la red de distribución.
De esta forma, el ahorro en la factura de electricidad puede abarcar desde un porcentaje hasta la totalidad del consumo mensual del importe de energía, dependiendo del tamaño del sistema y de que se realice su registro ante la empresa distribuidora.
Además del ahorro, este modelo ofrece ventajas como el empoderamiento ciudadano y la democratización de la energía, permitiendo a los hogares y empresas ser parte activa de la transición energética, al tiempo que se reduce la dependencia de las grandes centrales de generación.
El proceso comienza con la contratación de una empresa instaladora registrada en la Autoridad de Fiscalización de Electricidad y Tecnología Nuclear (AETN), cuyo listado puede consultarse en oficinas o en la página web gendis2.aetn.gob.bo.
Esta empresa evalúa los consumos del usuario, diseña el sistema y entrega la información técnica a la distribuidora, que finalmente inspecciona la instalación antes de autorizar su conexión a la red.











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