El Alto y sus atractivos turísticos enamoran a las delegaciones extranjeras en Festival de la Cueca

En la gestión de la alcaldesa Eva Copa, el XXI Festival Internacional de la Cueca no solo es un encuentro de música, danza y cultura; también se convirtió en una ventana abierta para mostrar al mundo la riqueza cultural y el desarrollo de El Alto, a través de un recorrido turístico a las delegaciones de Argentina, Ecuador y Colombia.

El mirador de la Virgen Blanca, la fuerza espiritual de la waxta andina, el teleférico y los buses municipales impactaron a los visitantes durante un recorrido que efectuaron ayer jueves.

El XXI Festival Internacional de la Cueca y el IV Festival Internacional de Danza Folklórica “Eugenio Murillo Allende”, que se realiza en el Teatro Raúl Salmón De la Barra, no solo fue una vitrina para la danza de la cueca, sino también una puerta abierta a la riqueza cultural y paisajística de la ciudad. Los visitantes vivieron una experiencia que combinó arte, identidad y un profundo respeto por las tradiciones ancestrales.

Branco Daniel Costas y Facundo Emanuel Tartalos, del Ballet América Danzas de Salta, Argentina, expresaron su asombro al visitar el mirador Virgen Blanca, desde donde apreciaron la urbe paceña.

“Tuvimos el gusto de conocer el mirador Virgen Blanca y se veía la hoyada (ciudad de La Paz), se podía ver casi toda la ciudad. Luego nos mostraron cómo realizan el ritual a la Pachamama (wajta) y nos contaron una historia bastante interesante”, señaló Costas.

Tartalos también destacó su admiración por el teleférico y el uso que le dan los alteños más allá del turismo.

“En nuestra provincia, tenemos un teleférico en la zona del cerro San Bernardo, pero aquí nos sorprendió el uso que le dan, ya que es una herramienta laboral para muchas personas. Para nosotros es solo un atractivo turístico”, dijo, al tiempo de destacar la Feria 16 de Julio como la más enorme que habían visto.

Juan Camilo Villalba y Juliana Ibarra, bailarines de la Compañía Pachamama de Danzas Tradicionales de Colombia, quedaron también maravillados con la riqueza cultural y la modernidad de El Alto.

“Lo que me pareció muy bonito fueron los cholets y la pelea de las cholitas, la lucha libre. Esa fue una forma muy interesante de representar el mundo moderno con su tradición ancestral”, expresó Villalba.

Por su parte, Ibarra valoró el simbolismo de ver mujeres en el ring defendiendo su identidad.

“La cholita es una mujer que no se deja mandar, porque sabe lo que quiere y sabe lo que vale. Eso me pareció muy poderoso”, afirmó.

Las delegaciones fueron trasladadas en dos buses municipales y en coordinación con la Unidad de Turismo y la Dirección de Transporte Público del Bus Municipal dependientes de la Secretaría Municipal de Desarrollo Económico.

La Unidad de Turismo brindó apoyo especializado a través de guías, fortaleciendo la promoción de la riqueza cultural y turística de la urbe alteña.

El Festival de la Cueca se convirtió así en mucho más que un evento de danza: fue un punto de encuentro entre culturas hermanas que, a través del arte, descubrieron una ciudad orgullosa de su historia, su fe, sus paisajes y su gente.

Entre pañuelos al viento, gastronomía diversa y tradiciones vivas, El Alto dejó en cada visitante una huella imborrable que trasciende fronteras.

El bailarín de Salta, Argentina, Facundo Tartalos.