Eliser Roca llega como el alcalde de El Alto con el menor respaldo popular en más de dos décadas

* El quiebre en la dinámica política alteña es evidente al comparar resultados históricos: en 2004 José Luis Paredes alcanzó el 52,57%; en 2010 Edgar Patana logró el 38,76%; en 2015 Soledad Chapetón obtuvo el 54,42%; y en 2020 Eva Copa llegó al 68,70%, una de las votaciones más altas del país.

El alcalde electo de El Alto, Eliser Roca Tancara (foto), asumirá la conducción municipal en un escenario inédito en las últimas dos décadas: es la autoridad con el menor respaldo electoral desde 2004, en contraste con sus antecesores que alcanzaron votaciones superiores al 50%, garantizando mayorías políticas más sólidas y márgenes amplios de gobernabilidad.

Su victoria, aunque legítima en términos legales, se produce en un contexto de fragmentación del voto y desgaste de los liderazgos tradicionales. Según el Tribunal Supremo Electoral (TSE), Roca obtuvo 95.080 votos, una cifra inferior a los registros históricos de la ciudad, donde los alcaldes anteriores consolidaban apoyos más amplios.

El contraste se profundiza al observar el “voto de rechazo”: los votos blancos y nulos sumaron 194.018, más del doble de la votación que recibió Eliser Roca. En términos proporcionales, Roca gobernará con el respaldo directo de apenas el 12,6% del padrón en edad de votar.

El quiebre en la dinámica política alteña es evidente al comparar resultados históricos: en 2004 José Luis Paredes alcanzó el 52,57%; en 2010 Edgar Patana logró el 38,76%; en 2015 Soledad Chapetón obtuvo el 54,42%; y en 2020 Eva Copa llegó al 68,70%, una de las votaciones más altas del país.

Frente a esos antecedentes, el actual escenario muestra una transición hacia un sistema altamente fragmentado, sin fuerzas capaces de concentrar mayorías claras.

En este contexto, la gobernabilidad se perfila como el principal desafío. En el Concejo Municipal, Roca contará con solo tres concejales, quedando a tres votos de la mayoría simple necesaria para aprobar normas y presupuestos. La oposición, en conjunto, suma ocho concejales distribuidos entre distintas fuerzas políticas,lo que configura un órgano deliberativo diverso, pero también potencialmente conflictivo.

La comparación refuerza su debilidad estructural: Eva Copa llegó a contar con ocho concejales y Soledad Chapetón con seis, lo que les permitió articular mayorías relativamente estables. Roca, en cambio, inicia su mandato desde una “minoría mayoritaria”.

Este escenario lo obligará a una negociación constante para viabilizar su gestión, en un entorno donde el Concejo tendrá un rol determinante en la toma de decisiones.

Sin embargo, esta necesidad de acuerdos contrasta con el discurso del propio alcalde electo, quien ha señalado que no responde a partidos ni organizaciones, sino “al pueblo”.

Si bien esta postura busca proyectar independencia, podría dificultar la construcción de alianzas en una ciudad caracterizada por su fuerte tejido organizativo y sindical.

Así, la administración de Roca abre un nuevo ciclo político en El Alto, marcado por la fragmentación electoral, la debilidad institucional relativa y la necesidad de redefinir las reglas de gobernabilidad local./Erbol