* Dembélé se reivindica con una actuación de campeonato, con hat-trick y liderato. Haaland no jugó ni un minuto, priorizando la siguiente fase.

Francia sigue metiendo miedo y de qué manera. Ousmane Dembélé se reivindica con un hat-trick en media hora, asistencia de Mbappé incluida, para cerrar el liderato del grupo. Doué puso el cuarto y Aasgaard recortó distancia para los vikingos, pero no sirvió de nada. Gran homenaje a Deschamps. Sus muchachos cumplieron y ya son las claras favoritas para el Mundial. Haaland no jugó ni un minuto.
No hubo duelo Mbappé contra Haaland. Ya lo avisó Ståle Solbakken, seleccionador noruego: se venían rotaciones masivas. No era su batalla y necesita a todos sus vikingos frescos para la fase decisiva del torneo. Así, ni Haaland ni Odegaard ni Sorloth… ni Nyland, portero titular de los vikingos, estuvieron presente en el verde. Adiós al duelo más esperado de la fase de grupos del Mundial, para pesar de los aficionados y de la propia FIFA, que vendió a bombo y platillo el partido como el gran evento que era. Claudicaron antes de empezar, como el ‘Cyborg’ auguró: «Probablemente nos ganen y terminen ganando el torneo”. Ganaron, pero porque el otro equipo no hizo acto de presencia.

Lo más significativo de la previa fue el minuto de silencio a la madre de Didier Deschamps, recientemente fallecida. El técnico tuvo que salir de la concentración para asistir a su funeral en Francia. Guy Stéphan, su asistente, ocupó su lugar en el banquillo del Gillette Stadium. A diferencia de los vikingos, ‘su’ Francia se mantuvo fiel, con la notoria vuelta de Tchouaméni al verde tras perderse el partido ante Irak.

Sed de sangre
No se cumplió ni el minuto en el marcador cuando ‘Kiki’ avisó de lo que se venía con un misil que se estrelló en el travesaño. Está enchufado y quiere más. En su carrera contra Messi por ver quién es el mejor de la historia de los Mundiales está en desventaja, pero competirá hasta el final. Volvió a amagar Manu Koné prácticamente en la jugada posterior, pero sería Ousmane Dembélé quien ‘picaría’ primero. Desde el extremo del área, colgó un zurdazo imparable para Selvik.
Entre el bochorno estacional típico de Boston, el aroma a rocío se unió al de goleada. Por poco estuvieron Olise y Mbappé por sumar un dígito más al marcador, pero ahí el portero vikingo estuvo inconmensurable. Fue un primer cuarto de asedio constante, con amago de empatar de Stard Larsen de por medio. Fue un espejismo. Porque el ‘Mosquito’ volvió a hacer de las suyas de nuevo. A pase de Mbappé, se inventó una genialidad desde la frontal del área.

La alegría duró poco porque al minuto, Aasgaard puso el primero para Noruega. Se aprovechó de la euforia de la zaga para recortar en la media luna del área y engañar a Maignan, hasta ese momento sin trabajo. Pero Francia es Francia y Mbppé es Mbappé, pero el protagonista fue Dembélé. A la media hora de partido cerró su hat-trick en una jugada calcada al primer tanto. Se reivindica en el partido más importante y encara la recta final del torneo con frialdad, apuntando a los que dudaban. Fue una masacre.
Héroe
A la vuelta de vestuario, Maignan se redimió del error del primer tiempo parándole el penalti a Larsen. Ese susto convenció a Francia para no soltar el pie del acelerador. Mbappé, menos. En su partido menos brillante siguió con un notable alto. Lo intentó de todas las maneras habidas y por haber, pero no fue su tarde. No como Dembélé, aplaudido por los más de 64.146 aficionados en el Gillette Stadium tras ser sustituido a la hora de partido. Cherki, sin sitio en esta Francia, entró en sustitución suya.

A la vuelta de vestuario, Maignan se redimió del error del primer tiempo parándole el penalti a Larsen. Ese susto convenció a Francia para no soltar el pie del acelerador. Mbappé, menos. En su partido menos brillante siguió con un notable alto. Lo intentó de todas las maneras habidas y por haber, pero no fue su tarde. No como Dembélé, aplaudido por los más de 64.146 aficionados en el Gillette Stadium tras ser sustituido a la hora de partido. Cherki, sin sitio en esta Francia, entró en sustitución suya.

‘Kiki’ siguió en el verde, en busca de un tanto que se le resistió demasiado. Mientras tanto, Haaland se frustraba en el banquillo, con la afición noruega, e incluso gala, pidiendo a gritos su entrada. Oídos sordos por parte de Ståle Solbakken. No quiso poner en riesgo a su estrella. A ninguna. El drakkar estaba tocado y prácticamente hundido. No había razón para arriesgar más de la cuenta. Y a pesar de ello, Maignan tuvo mucho más trabajo. Se hizo gigante. En el descuento, Doué cerró el marcador. Imbatibles. Así parece que es esta Francia: líder y a la espera de conocer a su nueva víctima en dieciseisavos -Suecia, si todo sigue como hasta ahora-./AS/Fotos:RRSS












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