El alcalde César Dockweiler destacó la devoción de las familias, la disciplina ciudadana y el trabajo coordinado de las instituciones municipales para garantizar una visita segura y tranquila.

Entre oraciones, abrazos, recuerdos y muestras de cariño, las familias paceñas despidieron a sus seres queridos que, durante 24 horas, fueron recibidos simbólicamente en sus hogares como parte de una de las tradiciones más arraigadas de nuestra cultura. Con fe y esperanza de un nuevo reencuentro el próximo año, la jornada de Todos Santos concluyó con una emotiva despedida en los cementerios de la ciudad.
El alcalde de La Paz, César Dockweiler, participó en la misa y el posterior recojo de la mesa preparada por el personal del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz en puertas del Cementerio General. Fue un momento de encuentro y confraternidad, en el que las autoridades municipales compartieron con los visitantes masitas, dulces, tanta wawas, pan, pasankalla y frutas, acompañando este gesto con la tradicional expresión: “Que se reciba la oración”.
Más allá de los alimentos y las costumbres, el momento estuvo marcado por el significado espiritual de esta celebración: recordar a quienes ya partieron, mantener vivos sus recuerdos y renovar la esperanza de volver a encontrarlos.

“Esta es una hermosa tradición de esperanza, de que vamos a tener un reencuentro con ellos. Hemos preparado los cementerios que están bajo administración del Gobierno Municipal, realizado el cierre respectivo de vías para que las familias puedan llegar a visitar a sus muertos, a sus parientes, a sus almas, a sus santos. También hemos desarrollado diferentes actividades con ese propósito y creo que esta es una de las tradiciones que debemos poner en realce en Bolivia”, manifestó el burgomaestre.
La autoridad edil también destacó el comportamiento de la población durante las visitas al Cementerio General y al camposanto La Llamita. Según informó, la jornada transcurrió sin incidentes ni excesos en los alrededores de los cementerios, resultado del trabajo preventivo y coordinado entre la Policía Boliviana, la Guardia Municipal, la Intendencia y el personal de los diferentes camposantos.
Sin embargo, el alcalde resaltó que el principal aporte para que la celebración se desarrollara con tranquilidad fue la actitud de las propias familias, que acudieron a estos espacios con respeto, devoción y recogimiento.
“Los reportes han sido sensacionales, no hemos tenido ningún incidente, no ha habido ningún exceso alrededor de nuestros cementerios. Ha funcionado el despliegue que se ha realizado junto a la Policía Boliviana, la Guardia Municipal, la Intendencia y los efectivos de los diferentes cementerios. Pero, principalmente, ha sido el comportamiento ciudadano, porque asistimos a los cementerios con devoción, con fe, con esperanza; venimos con otro propósito”, enfatizó Dockweiler.

En ese marco, la autoridad anunció que el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz buscará fortalecer y promover con mayor impulso esta tradición, para que trascienda las fronteras y sea reconocida internacionalmente, no solamente por su profundo significado espiritual, sino también por su riqueza cultural.
Al referirse a la celebración del Día de Muertos en México, señaló que Bolivia tiene también una tradición propia que merece mayor difusión y valoración, incluso desde una perspectiva turística.
La jornada concluyó así con el sentimiento compartido de que la despedida no significa olvidar. Para las familias paceñas, cada oración, cada mesa y cada tanta wawa representan una forma de mantener presente a quienes partieron, con la certeza y la esperanza de volver a recibirlos el próximo año.
La Paz despidió a sus difuntos entre fe, tradición y esperanza, en una jornada donde el respeto, la convivencia y la participación ciudadana fueron protagonistas.












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