
Entre rezos, alimentos y muestras de cariño, las familias bolivianas despidieron este lunes a las almas de sus seres queridos, en el cierre de la festividad de Todos Santos, con el tradicional reparto de las ofrendas preparadas.
Desde el mediodía, los familiares compartieron oraciones en memoria de sus difuntos y distribuyeron panes, frutas, dulces, pasankallas y otras masitas entre quienes llegaron a los cementerios para rezar por las almas.

De acuerdo con la tradición, las “almitas” llegan al mediodía del 1 de noviembre y permanecen durante 24 horas junto a sus seres queridos. Al día siguiente, retornan al más allá, luego de compartir simbólicamente los alimentos que disfrutaban en vida.
Una de las costumbres de esta jornada es el denominado “vuelco de la mesa”, mediante el cual las familias recogen las ofrendas y las comparten con los rezadores, en una práctica que combina la espiritualidad, la solidaridad y la convivencia comunitaria.

En la ciudad de La Paz, la Alcaldía dispuso el cierre de vías aledañas a los cementerios General y La Llamita, entre las 07.00 y las 18.00 de este lunes, para facilitar el desplazamiento de los visitantes. La medida comprendió calles y avenidas próximas a ambos camposantos.

Así, entre plegarias y el reparto de alimentos, las familias se despidieron de sus seres queridos con la esperanza de recibirlos nuevamente el próximo año, en una celebración que mantiene vivas las tradiciones y la memoria de quienes partieron.












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