
En la conmemoración de los 201 años de la independencia y el inicio del tricentenario de Bolivia, el presidente del Estado, Rodrigo Paz, encabezó los actos oficiales en la Casa de la Libertad, en Sucre, y presentó ante la Asamblea Legislativa Plurinacional un mensaje centrado en la transformación del país, la recuperación institucional, el fortalecimiento de las autonomías y la construcción de un nuevo modelo de gobernabilidad basado en el diálogo y los acuerdos entre instituciones.
Durante su discurso, el Jefe de Estado afirmó que el país atraviesa un momento histórico que marca el comienzo de una nueva etapa. «Una nueva Bolivia está naciendo», expresó al iniciar su intervención, señalando que el desafío de esta generación es sentar las bases de los próximos cien años del país. Asimismo, sostuvo que «es el primer 6 de agosto del tricentenario, que por voluntad del pueblo marca el inicio de la transformación de nuestra Patria».

.El primer mandatario realizó una evaluación de los primeros nueve meses de gestión y aseguró que el Gobierno asumió decisiones difíciles para estabilizar la economía, recuperar la confianza ciudadana y ordenar las finanzas públicas, tras recibir un Estado afectado por una profunda crisis institucional, económica y moral. En ese marco, afirmó que la transformación del país se sustenta en la verdad, la transparencia y una lucha frontal contra la corrupción, el narcotráfico y el crimen organizado.
«La primera decisión fue devolverle la confianza al país. Toda reconstrucción comienza recuperando la confianza. Nos dejaron una patria arrasada y moribunda; eso es lo que nos dejaron. Sin confianza no hay inversión, sin inversión no hay empleo y sin empleo no existe el desarrollo posible. Por eso, la primera decisión de este Gobierno fue estabilizar la economía y devolverle al país la certidumbre para comenzar un nuevo futuro», afirmó.

Uno de los principales ejes de su mensaje fue la consolidación del modelo 50/50, presentado como un nuevo pacto entre el Gobierno nacional, las gobernaciones y los municipios para fortalecer las autonomías, redistribuir responsabilidades y generar desarrollo desde las regiones. En ese contexto, destacó el acuerdo suscrito un día antes con los nueve gobernadores, al que calificó como el inicio del fin del centralismo.
«Presentamos la propuesta del 50/50 que buscaba construir un nuevo pacto entre el Gobierno nacional, las gobernaciones y los municipios, fortaleciendo las autonomías con más recursos, pero también con mayor responsabilidad y eficiencia», afirmó. Añadió que «ayer se dio la firma del inicio del cierre del Estado centralista. Tenemos que vivir construyendo el Estado desde las regiones».

También remarcó que Bolivia dejó atrás un modelo basado en acuerdos entre caudillos para avanzar hacia una gobernabilidad sustentada en las instituciones y el consenso democrático. «La gobernabilidad ya no consiste en firmar acuerdos entre tres o cuatro líderes. Hoy consiste en construir acuerdos que permitan ejecutar las políticas públicas que el país necesita entre todos nosotros», señaló. En esa línea, agradeció el trabajo de la Asamblea Legislativa por la aprobación del Presupuesto General del Estado Reformulado 2026, asegurando que fue «producto del diálogo» y una demostración de que «es posible construir una nueva Bolivia».
En materia institucional, anunció la creación del Alto Comisionado para la Integridad Institucional y la Justicia, instancia que liderará la política nacional de transparencia, prevención y lucha contra la corrupción en toda la administración pública, articulando el trabajo del Órgano Ejecutivo con el sistema de justicia. «La corrupción no solo roba recursos públicos; roba hospitales, carreteras, escuelas, oportunidades y confianza. Nos roba la dignidad. Combatirla es una condición indispensable para reconstruir la patria», enfatizó.

Destacó los avances en la estrategia de integración internacional y desarrollo logístico del país, anunciando que Bolivia ya cuenta con recursos comprometidos para hacer realidad el Hub internacional de Viru Viru, considerado uno de los proyectos estratégicos de su gestión, que estará acompañada por el fortalecimiento de la política de cielos abiertos, la construcción de corredores bioceánicos y la ampliación de la infraestructura digital, con el objetivo de convertir al país en un eje de integración regional, comercio e inversiones.
En el ámbito de la integración regional, anunció que ya se encuentran comprometidos los recursos para consolidar los corredores Amazónico y del Sur, dos proyectos estratégicos que permitirán conectar a Bolivia con los principales mercados de la región. Explicó que el Corredor Amazónico integrará a Pando y Beni con Brasil y Perú, mientras que el Corredor del Sur unirá a Mato Grosso do Sul, Paraguay y el sur de Bolivia con los puertos del Pacífico, fortaleciendo el comercio, la producción y la competitividad del país. «Son obras que producen, no canchitas ni tinglados; son obras que van a dar de comer a nuestro pueblo», afirmó el mandatario al destacar que estas iniciativas convertirán a Bolivia en un eje de integración continental.
También destacó que la transformación del Estado debe reflejarse en mejores servicios para la población, especialmente en salud y educación.

En materia sanitaria informó sobre el fortalecimiento del Sistema Único de Salud (SUS), la incorporación de más de 2.300 nuevos ítems, la ejecución de 23 proyectos hospitalarios en siete departamentos con una inversión cercana a Bs 2.750 millones, además de la entrega de equipamiento médico para fortalecer la capacidad del sistema público.
En educación anunció la instalación de más de 5.000 antenas Starlink en unidades educativas rurales y periurbanas mediante el programa Aula Conectada, la creación de 4.000 nuevos ítems, la implementación del título de bachiller digital gratuito y una reforma educativa orientada a responder a las necesidades productivas de cada región en el marco del modelo 50/50. En ese marco, destacó la obtención de más de 100 millones de dólares de cooperación internacional para modernizar el sistema educativo.
En seguridad jurídica, anunció que se acelerará la entrega de más de 95.000 títulos de propiedad de tierras, entre nuevos y rezagados de anteriores gestiones, con el propósito de garantizar el derecho de las familias y poner fin al uso político de estos documentos. «Vamos a entregar entre antiguos y nuevos más de 95.000 títulos. Estaban guardados para el chantaje político», afirmó.

El primer mandatario reivindicó el diálogo como el principal instrumento para preservar la democracia durante los 53 días de conflicto que atravesó el país. «Todo dentro de la democracia, nada fuera de ella», afirmó, al destacar la actuación de las instituciones del Estado, las Fuerzas Armadas, la Policía Boliviana y los distintos sectores sociales que apostaron por la paz. Asimismo, agradeció el respaldo de los países que acompañaron a Bolivia durante ese proceso.
«La verdadera crisis es moral y de valores. Recuperar la ética y la moral es reivindicar el poder del diálogo», sostuvo el mandatario. Agregó que «la inmensa mayoría de los bolivianos prefirió el diálogo porque esa es la forma de hacer el bien ante la patria, el diálogo y no la violencia».

Durante su informe, el presidente presentó la hoja de ruta para los próximos meses, que contempla el envío a la ALP del proyecto de Ley de Inversiones el 11 de agosto, la remisión de las leyes de Hidrocarburos, Minería y Alianzas Público-Privadas, la realización del segundo encuentro del Consejo Económico y Social en septiembre y la implementación, antes de finalizar la gestión, de un nuevo modelo de gobernanza para el sector hidrocarburífero y energético, tras tomar acciones en la Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).
Ratificó que continuará impulsando la apertura de Bolivia al mundo, la integración regional y la ejecución de más de 8.900 obras en todo el territorio nacional.

En la parte final de su mensaje, convocó a construir un Gran Acuerdo Nacional sustentado en las instituciones y no en liderazgos políticos, con el objetivo de consolidar las grandes reformas que requiere el país. En ese sentido, llamó a todos los sectores a asumir el reto histórico de construir un nuevo ciclo para Bolivia, basado en la producción, la confianza, la unidad nacional, el diálogo y el trabajo conjunto entre las instituciones.
«En esta misma Casa de la Libertad, hace 201 años, un grupo de bolivianos se atrevió a declarar que una nueva nación era posible. Hoy nos toca atrevernos otra vez. Empezó el tricentenario, empezó la transformación. Nos declaramos constructores de un nuevo Estado, pero, sobre todo, una nueva Bolivia está naciendo», concluyó el presidente Rodrigo Paz ante la Asamblea Legislativa Plurinacional.











Vocero: Evo y Arce tienen una “deuda histórica” de 100.000 millones de dólares que malgastaron
Informe de la OEA sobre Bolivia reafirma apoyo al orden democrático y llama al diálogo y la cohesión social
ENTEL presenta en expo TeleInfo su propuesta de soluciones digitales para el mercado corporativo