Estados Unidos brilla y luego duerme: Derrotó a Australia 2-0

* El USMNT no tuvo problemas para superar a la temida defensiva australiana. Autogol de Burgess y tanto de Freeman para clasificar a los de Pochettino a dieciseisavos del Mundial.

Estados Unidos ha cumplido con la primera parte de la misión evangelizadora: fútbol atractivo, para atraer a nuevos aficionados, y la confirmación de un partido de altos vuelos en fases de eliminación directa, para gusto de los que gozan con emociones fuertes. El USMNT está clasificado a la ronda de 32 y esperará por algún tercer lugar más o menos afortunado, según dependa. Aseguró su boleto el elenco de Pochettino con 45 minutos de furia y 45 de reposo: el total soccer no es inagotable.

Australia, más desabrida que una tostada con vegemite, hizo parecer su infranqueable defensa una ilusión. El ‘Team USA’ paseó casi una hora por el Pike Market de Seattle sin exponer su recompensa: seis puntos y dos victorias mundialistas al hilo por primera vez desde 1930. No es poca cosa.

No le costó demasiado a Estados Unidos abrir el ostión que Turquía no pudo en casi 100 minutos. Ya había advertido McKennie, tapado por Burgess. Aceleró entonces Balogun, a velocidad Noah Lyles, para dejar a Italiano con el polvo en los dientes. La diagonal mortal encontró la pierna inocente de Burgess, quien fusiló sin querer al otrora impenetrable Beach.

El engorroso ejercicio de paciencia que el ‘Team USA’ preveía duró sólo 10 minutos. Las oleadas del USMNT no amainaron, aunque los Socceroos asomaron la cabeza gracias a Leckie, un icono de cuatro Mundiales, el australiano más condecorado de los últimos años. Su disparo de tres dedos, firmado por Quaresma, surcó con chisporroteos la escuadra de Freese.

Pochettino finalmente sí removió los cimientos de su once inicial. La ausencia de Pulisic le obligó a aplicar cirugía profunda. Volvió el argentino a su exitosa línea de tres, la que cambió el tono general de su gestión, con Ream, Richards y Freeman atentos a las descolgadas de Leckie y Velupillay; Robinson y Dest, como alas bien abiertas; Adams en el pívoe y McKennie y Tillman habilitados como interiores para controlar la posesión. Sin Pulisic como extremo izquierdo, Balogun ejerce como delantero libre de movimiento y Pepi, como una especie de ‘falso nueve’, aunque sin tanta área.

Sin Irankunda merodeando, extraña decisión de Popovic, Pochettino tenía una preocupación menos. Con ese dibujo, el USMNT tenía menos vértigo por las bandas, menos permutas entre líneas, pero más autoridad en el centro del campo. Las asistencias médicas revisaron a Freeman y Okon-Engstler, que no necesitaron del protocolo de conmoción, antes del frontal impacto preparado de Dest, de frente a la media luna, que golpeó en Souttar y cayó en la cabeza de Freeman, más vivaz que nunca. El VAR del alemán Dankert demostró que el villarrealense estaba en territorio permitido.

El USMNT descansa

Popovic volvió a la cordura. Irankunda y Metcalf, dos de sus soldados estelares contra Turquía, entraron a escena. Son, claro, mucho más útiles en la cancha que fuera de ella. Circati apenas dio alcance a otra carrera kilométrica de Balogun por el eterno desierto australiano, estilo Mad Max, en tanto el USMNT probó que tampoco necesitaba de la locura para causar peligro. Sesteó ahora el equipo de Pochettino, sin mayor apremio, mientras los Socceroos al menos ya saludaban a Freese: primero Okon y luego Metcalf.

Después, el partido cayó en el fango; no pasó nada, hasta que el VAR analizó con lupa si Berhalter había malabareado un balón furtivo. Popovic adelantó sus bloques antes hundidos y Pochettino especuló con sus réditos hasta que Geria y Metcalf se pusieron nariz con nariz con Freese.

Los minutos escurrieron sin mayor trama, salvo la lesión del árbitro Zwayer, asistido por O’Neill, en una imagen poco común. Reyna y Wright sólo entraron al campo para inscribir su nombre en el reporte oficial, pese a que merecían más protagonismo. Un tazón de Clam Chowder y a dormir./AS/Fotos:RRSS