
En un profundo gesto de fe y esperanza colectiva, el presidente del Estado, Rodrigo Paz Pereira, participó este lunes en la eucaristía de celebración de la festividad de la Virgen de la Candelaria, en el Santuario de Copacabana. El mandatario se unió espiritualmente al pueblo boliviano para encomendar a la Madre de Dios el presente y el futuro del país.
La presencia del Jefe de Estado en esta celebración no solo representó un acto protocolar, sino una expresión sincera de la fe que une a millones de bolivianas y bolivianos. En momentos decisivos de la historia nacional, la ciudadanía acude a la Virgen de Copacabana como símbolo de consuelo, fortaleza y guía.

Durante la ceremonia, el presidente elevó una oración por la paz, la unidad y el bienestar de la nación, compartiendo con los fieles el anhelo común de construir un futuro marcado por la justicia, la solidaridad y el entendimiento entre todos los sectores de la sociedad.
La Virgen de Copacabana, patrona espiritual de Bolivia, ha sido a lo largo de generaciones, un punto de encuentro para el pueblo, especialmente en tiempos de desafío. En ese espíritu, el primer mandatario reafirmó su compromiso de gobernar con humildad, escucha y responsabilidad, inspirado en los valores que la fe transmite y que fortalecen el tejido social de la nación.

Esta visita a Copacabana —donde también inauguró oficialmente la gestión escolar 2026— se convierte en un acto de profunda vinculación entre la fe personal del presidente y la del pueblo boliviano, unidos en una misma oración por un país con esperanza, dignidad y futuro.












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