*Segundo doblete consecutivo para encarrilar la victoria gala en un choque que se detiene más de dos horas por las inclemencias meteorológicas y que también registra gol de Dembélé.

Se abrieron los cielos superada la media hora de partido y jarreó sobre Filadelfia como si no hubiera un mañana. Era lo mÃnimo que merecÃa una jornada marcada por la alerta meteorológica y en la que desde el estadio, construido a unos cuantos kilómetros del centro, podÃa observarse la tempestad que rondaba la ciudad desde el mismo momento en que la pelota habÃa echado a rodar. Pero América mide el peligro por el aparato eléctrico, que momentáneamente brillaba por su ausencia. Si no habÃa rayos, a jugar…

Gol de Mbappé
Los primeros minutos bajo el diluvio coincidieron, casualidad o causalidad, con lo que pareció una colección de faltas para ambos lados, por más que el canadiense del silbato se hiciera el longuis en muchas de ellas. Asà que, quizás para evitar males mayores, se improvisó una especie de armisticio, apenas roto por una ruleta de Mbappé, para llegar al descanso con la ventaja mÃnima que ya registraba el marcador desde que precisamente Kylian presentara credenciales un rato antes.
Intentó combinar el 10 galo en esa acción, pero, como quiera que Doski se interpuso en tal empeño, lo segundo que hizo, tras recibir el corto de Olise, fue armar la zurda de forma violenta para certificar su tercer gol del campeonato. Las malas noticias del arranque para Irak no cesaron ahÃ, porque la pausa de hidratación, como si madre naturaleza no fuera a hidratar bastante, coincidió con la lesión de Hussein, referencia ofensiva y autor de la diana árabe frente a Noruega. Al-Hamadi al verde y a otra cosa.

Gol de Mbappé
Siguió dominando Francia, lógico por otra parte, aunque tampoco puso especial empeño en hurgar en la herida. A la espera de que el partido madurara, a la espera también de que cayera la que terminó cayendo, el personal pudo entretenerse valorando las apariciones de Digne, Koné y Barcola en el once de la subcampeona o la posición escorada de Dembélé para que fuera Olise precisamente el encargado de enganchar con un Mbappé al que apuntaban los focos.
Y entonces sÃ. Entonces el entreacto coincidió con la tormenta, de manera que, vaciada la grada no fuera a ser, terminó durando más de dos horas lo que debÃa durar 15 minutos. El protocolo, ya se sabe. La reanudación pilló a Irak pensando en sus cosas, al menos al portero y a uno de los centrales, que se embolicaron en un saque de puerta, sÃ, en un saque de puerta, de manera que Dembélé no tuvo otra que asistir a Mbappé. Que volvÃa a pasar por allà para poner el segundo sello.

Aún llegarÃa otro del propio Dembélé, con Olise a su servicio, antes de que Deschamps procediera a iniciar un carrusel que justo agotaba Arnold por el otro lado. Se agradecÃan las buenas intenciones de unos y otros, también las ocasiones, pero allà ya no habÃa partido.Â
Por increÃble que sonara, iba a terminar el partido interminable. Casi cuatro horas habÃa durado la función, a mayor gloria de Mbappé. Que fue un tormento en la tormenta. Para el rival, se entiende./Marca/Fotos:RRSS











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